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El riñón, un órgano psiconeuroendocrino.

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Si por un momento pronunciásemos las palabras hidratación, equilibrio hidroeléctrico, iones u orina, rápidamente todos pensaríamos en el riñón como órgano importante que participa en los procesos que tienen que ver con estos conceptos. Sin embargo, si dijéramos palabras como tensión arterial, carga ácida, comportamiento social, microbiota, ácido úrico, anemia u osteoporosis, para la mayoría, ya no se vería una relación tan clara con el sistema renal. En ocasiones, por una relación directa, aceptamos que el riñón sólo necesita agua, que teniendo un aporte suficiente todo irá funcionando de manera adecuada. Caemos, a menudo, en el error de pensar que el riñón sólo se dedica a equilibrar la cantidad de agua y de iones que nos podemos permitir el lujo de eliminar. Y, demasiado frecuentemente, hablo con terapeutas en que el riñón les resulta un gran desconocido y poco cuentan con él.

 

El riñón es un órgano con una compleja fisiología y su conocimiento permite adentrarse en el conocimiento y entendimiento de una infinidad de circunstancias clínicas que nos encontramos a diario en los pacientes y que pocas veces pensamos que puedan tener que ver con el sistema renal.

Un claro ejemplo de lo que queremos explicar se observa en la hormona antidiurética (ADH o AVP), una de las hormonas principales que controlan la función renal. Una de sus funciones es aumentar la reabsorción de agua y urea a nivel renal en respuesta a un aumento de la osmolaridad en el líquido extracelular, disminución de la tensión arterial o de la volemia . De una manera paralela, la AVP a nivel del sistema nervioso central controla aspectos de comportamientos y funciones cognitivas como la memoria y procesos de aprendizaje, comportamiento social y la respuesta inducida por el estrés conductual. Además, AVP se considera clásicamente como un modulador positivo de múltiples procesos de aprendizaje y memoria.  AVP modula una amplia gama de comportamientos sociales incluyendo la comunicación, la agresión, el reconocimiento social, el comportamiento afiliativo, vinculación de pareja y el cuidado paternal1. En condiciones fisiológicas, la AVP del sistema nervioso central y la que viaja por vía sanguínea y controla la función renal actúan de manera independiente. Pero en condiciones en que la barrera hematoencefálica aumenta su permeabilidad2 ambas concentraciones de AVP interactúan3. Si esto lo trasladamos a una situación clínica, deduciríamos que en personas con una barrera hematoencefálica permeable, el déficit de hidratación o el alto consumo en sal (sobre todo la proveniente de alimentos industriales) puede ser un factor influyente en el comportamiento social y favorecer a estados ansiosos o depresivos. 

Viendo este ejemplo de manera extremadamente resumida, podemos comprender las relaciones que presenta el riñón con el resto de sistemas corporales. Aspectos como la importancia de una buena microbiota intestinal para la correcta salud renal y cómo la biodiversidad de ésta es determinante en los pacientes que realizan diálisis para evitar la endotoxemia producida por P-cresol sulfate e Indoxyl sulfate4, substancias que no pueden ser eliminadas fácilmente por diálisis y que son dependientes del estado de la microbiota intestinal.

Aspectos como la diversidad de mecanismos que utiliza el riñón para mantener el equilibrio de pH sanguíneo que, debido a los hábitos de vida extendidos en la actualidad en  nuestras sociedades, se mantienen activos de manera permanente generando alteraciones comoaparición de la hipertensión arterial o la hiperuricemia además de alterar diversos tejidos como el hueso, tendones, músculo5 y produciendo dificultad de cicatrización, catabolismo proteico o aumento de la permeabilidad intestinal.

De este modo, es fácil entender, que el riñón esconde una infinidad de vinculaciones e influencias con el resto de sistemas corporales. Muchas de ellas ya están descritas y ampliamente redactadas en la bibliografía científica. Otras, están descubiertas pero aún faltan por detallar muchas de sus implicaciones. Y otras, aún están por descubrir. Pero lo que parece claro, es que el riñón debe empezar a ganar más protagonismo y debe dejar de ser el gran olvidado de los terapeutas.

 

 

Alfonso Cánovas

Fisioterapeuta y Osteópata

Máster en Nutrición y Salud

Profesor Escuela Universitaria Gimbernat – Facultad de Fisioterapia

Profesor Formación Psiconeuroinmunología Clínica Regenera

 

 

BIBLIOGRAFÍA

1- Surget, A., & Belzung, C. (2008). Involvement of vasopressin in affective disorders. European journal of pharmacology583(2), 340-349.

2- de Theije, C. G., Wu, J., da Silva, S. L., Kamphuis, P. J., Garssen, J., Korte, S. M., & Kraneveld, A. D. (2011). Pathways underlying the gut-to-brain connection in autism spectrum disorders as future targets for disease management. European journal of pharmacology668, S70-S80.

3- van Londen, L., Goekoop, J. G., van Kempen, G. M., Frankhuijzen-Sierevogel, A. C., Wiegant, V. M., van der Velde, E. A., & De Wied, D. (1997). Plasma levels of arginine vasopressin elevated in patients with major depression.Neuropsychopharmacology17(4), 284-292.

4-Ramezani, A., & Raj, D. S. (2014). The gut microbiome, kidney disease, and targeted interventions. Journal of the American Society of Nephrology25(4), 657-670.

5-Arnett, T. R. (2007, March). Acid–base regulation of bone metabolism. InInternational Congress Series (Vol. 1297, pp. 255-267). Elsevier

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Si por un momento pronunciásemos las palabras hidratación, equilibrio hidroeléctrico, iones u orina, rápidamente todos pensaríamos en el riñón como órgano importante que participa en los procesos que tienen que ver con estos conceptos. Sin embargo, si dijéramos palabras como tensión arterial, carga ácida, comportamiento social, microbiota, ácido úrico, anemia u osteoporosis, para la mayoría, ya no se vería una relación tan clara con el sistema renal. En ocasiones, por una relación directa, aceptamos que el riñón sólo necesita agua, que teniendo un aporte suficiente todo irá funcionando de manera adecuada. Caemos, a menudo, en el error de pensar que el riñón sólo se dedica a equilibrar la cantidad de agua y de iones que nos podemos permitir el lujo de eliminar. Y, demasiado frecuentemente, hablo con terapeutas en que el riñón les resulta un gran desconocido y poco cuentan con él.

El riñón es un órgano con una compleja fisiología y su conocimiento permite adentrarse en el conocimiento y entendimiento de una infinidad de circunstancias clínicas que nos encontramos a diario en los pacientes y que pocas veces pensamos que puedan tener que ver con el sistema renal.

Un claro ejemplo de lo que queremos explicar se observa en la hormona antidiurética (ADH o AVP), una de las hormonas principales que controlan la función renal. Una de sus funciones es aumentar la reabsorción de agua y urea a nivel renal en respuesta a un aumento de la osmolaridad en el líquido extracelular, disminución de la tensión arterial o de la volemia . De una manera paralela, la AVP a nivel del sistema nervioso central controla aspectos de comportamientos y funciones cognitivas como la memoria y procesos de aprendizaje, comportamiento social y la respuesta inducida por el estrés conductual. Además, AVP se considera clásicamente como un modulador positivo de múltiples procesos de aprendizaje y memoria.  AVP modula una amplia gama de comportamientos sociales incluyendo la comunicación, la agresión, el reconocimiento social, el comportamiento afiliativo, vinculación de pareja y el cuidado paternal1. En condiciones fisiológicas, la AVP del sistema nervioso central y la que viaja por vía sanguínea y controla la función renal actúan de manera independiente. Pero en condiciones en que la barrera hematoencefálica aumenta su permeabilidad2 ambas concentraciones de AVP interactúan3. Si esto lo trasladamos a una situación clínica, deduciríamos que en personas con una barrera hematoencefálica permeable, el déficit de hidratación o el alto consumo en sal (sobre todo la proveniente de alimentos industriales) puede ser un factor influyente en el comportamiento social y favorecer a estados ansiosos o depresivos. 

Viendo este ejemplo de manera extremadamente resumida, podemos comprender las relaciones que presenta el riñón con el resto de sistemas corporales. Aspectos como la importancia de una buena microbiota intestinal para la correcta salud renal y cómo la biodiversidad de ésta es determinante en los pacientes que realizan diálisis para evitar la endotoxemia producida por P-cresol sulfate e Indoxyl sulfate4, substancias que no pueden ser eliminadas fácilmente por diálisis y que son dependientes del estado de la microbiota intestinal.

Aspectos como la diversidad de mecanismos que utiliza el riñón para mantener el equilibrio de pH sanguíneo que, debido a los hábitos de vida extendidos en la actualidad en  nuestras sociedades, se mantienen activos de manera permanente generando alteraciones comoaparición de la hipertensión arterial o la hiperuricemia además de alterar diversos tejidos como el hueso, tendones, músculo5 y produciendo dificultad de cicatrización, catabolismo proteico o aumento de la permeabilidad intestinal.

De este modo, es fácil entender, que el riñón esconde una infinidad de vinculaciones e influencias con el resto de sistemas corporales. Muchas de ellas ya están descritas y ampliamente redactadas en la bibliografía científica. Otras, están descubiertas pero aún faltan por detallar muchas de sus implicaciones. Y otras, aún están por descubrir. Pero lo que parece claro, es que el riñón debe empezar a ganar más protagonismo y debe dejar de ser el gran olvidado de los terapeutas.

Alfonso Cánovas

Fisioterapeuta y Osteópata

Máster en Nutrición y Salud

Profesor Escuela Universitaria Gimbernat – Facultad de Fisioterapia

Profesor Formación Psiconeuroinmunología Clínica Regenera

BIBLIOGRAFÍA

1- Surget, A., & Belzung, C. (2008). Involvement of vasopressin in affective disorders. European journal of pharmacology583(2), 340-349.

2- de Theije, C. G., Wu, J., da Silva, S. L., Kamphuis, P. J., Garssen, J., Korte, S. M., & Kraneveld, A. D. (2011). Pathways underlying the gut-to-brain connection in autism spectrum disorders as future targets for disease management. European journal of pharmacology668, S70-S80.

3- van Londen, L., Goekoop, J. G., van Kempen, G. M., Frankhuijzen-Sierevogel, A. C., Wiegant, V. M., van der Velde, E. A., & De Wied, D. (1997). Plasma levels of arginine vasopressin elevated in patients with major depression.Neuropsychopharmacology17(4), 284-292.

4-Ramezani, A., & Raj, D. S. (2014). The gut microbiome, kidney disease, and targeted interventions. Journal of the American Society of Nephrology25(4), 657-670.

5-Arnett, T. R. (2007, March). Acid–base regulation of bone metabolism. InInternational Congress Series (Vol. 1297, pp. 255-267). Elsevier

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